08 septiembre 2009

Transitorio

Un famoso profesor espiritual llegó hasta la puerta del palacio del rey. Ninguno de los guardias intentó detenerlo mientras entraba y caminaba hacia donde el mismo rey estaba sentado en su trono.

“¿Qué quiere?”, preguntó el rey, reconociendo inmediatamente al visitante.

“Quisiera un lugar para dormir en esta posada”, contestó el maestro.

“Pero esta no es una posada”, dijo el rey, “es mi palacio”.

“¿Puedo preguntar quién era el dueño de este palacio antes de usted?”

“Mi padre. Él está muerto”.

“¿Y quien era el dueño antes de él?”.

“Mi abuelo. Él también está muerto”.

“¿Y este lugar en donde la gente vive por un corto tiempo y después se muda, acaso le oí decir que no es una posada?”

07 septiembre 2009

Araña

Una historia tibetana cuenta que un estudiante de meditación, mientras meditaba en su habitación, creía ver a una araña descendiendo en frente de él. Cada día la criatura amenazadora volvía, creciendo más y más cada vez. Tan asustado estaba estudiante, que fue donde su profesor a contarle su dilema. Le dijo que planeaba colocar un cuchillo en su regazo durante la meditación, así cuando apareciera la araña la mataría. El profesor le aconsejó en contra de este plan. En su lugar, le sugirió que trajera un pedazo de tiza a la meditación, y que cuando apareciera la araña, marcara una X en vientre de la araña. Y que luego le contara.

El estudiante volvió a su meditación. Cuando apareció la araña otra vez, se opuso al impulso de atacarla, e hizo lo qué el maestro sugirió. Cuando más tarde fue a contarle al maestro como le había ido, el profesor le dijo que se levantara su camisa y mirara su propio vientre. Ahí estaba la X.

04 septiembre 2009

Buscando a Buda

Un monje partió a un largo peregrinaje para encontrar al Buda.

Dedicó muchos años a su búsqueda hasta que finalmente alcanzó la tierra donde se decía que el Buda vivía.

Mientras cruzaba el río a ese país el monje miraba alrededor, al tiempo que el barquero remaba.

Notó algo flotando hacia ellos.

A medida que se acercaba, se dio cuenta que era el cadáver de una persona.

Cuando estuvo tan cerca que podía casi tocarlo, reconoció repentinamente el cuerpo muerto, ¡era el suyo!.

Perdió el control y se lamentó al mirarse, inmóvil y sin vida, arrastrado a lo largo de la corriente del río.

Ese momento fue el principio de su liberación.

Prosperidad

Un hombre rico le pidió a un maestro de Zen que escribiera algo que pudiera alentar la prosperidad de su familia para los años a venir. Sería algo que la familia pudiera abrigar por generaciones.

En un gran pedazo de papel, el maestro escribió, “El padre muere, el hijo muere, el nieto muere”.

El hombre rico se enojó cuando vio el trabajo del maestro. “Le pedí que anotara algo que pudiera traer felicidad y prosperidad a mi familia. ¿Por qué me da algo tan deprimente?”.

“Si su hijo muriera antes que usted”, contestó el maestro, "traería una pena insoportable a su familia. Si su nieto muriera antes que su hijo, también traería un gran dolor. Si su familia, generación tras generación, desaparece en el orden que he descrito, será el curso natural de la vida. Esta es la verdadera felicidad y prosperidad”.

Gato ritual

Cuando el profesor espiritual y sus discípulos comenzaron su meditación de la tarde, el gato que vivía en el monasterio hizo tal ruido que los distrajo.

Así que el profesor ordenó que el gato estuviera amarrado durante la práctica de la tarde.

Años más tarde, cuando el profesor murió, el gato continuó siendo atado durante la sesión de meditación. Y cuando, a la larga, el gato murió, otro gato fue traído al monasterio y amarrado.

Siglos más tarde, eruditos descendientes del profesor espiritual escribieron doctos tratados sobre la significación religiosa de atar un gato para la práctica de la meditación.

02 septiembre 2009

Dolor

Un anciano maestro de Zen estaba rodeado por sus discípulos.

Uno de los alumnos se levantó y, muy respetuosamente preguntó:
—Maestro, ¿cuál es la esencia de las cosas?

A lo que respondió el venerable anciano:
—Sólo la mente tiene esencia, porque es lo único que existe.

De repente, el alumno cogió una piedra del suelo y la arrojó con fuerza a la cabeza de su maestro, mientras le decía:
—Pues si esta piedra no existe, ¿tampoco le provoca dolor?

El anciano, tras lanzar un lastimero alarido, empezó a sangrar copiosamente por la herida provocada por la pedrada. Acto seguido, y sin perder la calma, sacó un pañuelo de la manga y lo aplicó a la brecha sangrante.

—Violento discípulo, aunque el dolor sea inexistente, no por ello deja de ser dolor.

El presente

Un guerrero japonés fue capturado y hecho prisionero por sus enemigos. Esa noche no podía dormir porque temía que al día siguiente lo interrogaran, torturan y ejecutaran. Entonces recordó las palabras de su maestro de Zen. “El mañana no es real. Es una ilusión. La única realidad es el hoy”. Prestando atención a estas palabras, el guerrero se tranquilizó y se durmió.



01 septiembre 2009

Cambio

A un discípulo que se lamentaba de sus limitaciones, le dijo el maestro, “naturalmente que eres limitado. Pero ¿no has caído en la cuenta de que hoy puedes hacer cosas que hace quince años te habrían sido imposibles? ¿Qué es lo que ha cambiado?”

“Han cambiado mis talentos”, respondió el monje.

“No, has cambiado tú”, dijo el maestro.

“¿Y no es lo mismo?”, dijo el discípulo.

“No, tú eres lo que tú piensas que eres, cuando cambia tu forma de pensar, cambias tú”.